Orden correcto para perder menos calidad
- Reduce dimensiones primero. Una imagen enorme comprimida a la fuerza suele verse peor que una imagen bien redimensionada.
- Usa WebP para web. Normalmente pesa menos que JPG con una nitidez parecida en fotografias y banners.
- Baja calidad poco a poco. Empieza entre 82% y 88%. Baja más solo si el peso sigue siendo alto.
- Compara al tamaño real. No juzgues una foto al 300% si se va a mostrar pequeña en una web.
Valores de partida
WebP, máximo 1600 px. Buen equilibrio para blogs y páginas de servicio.
WebP, máximo 2000 px. Mejor si el usuario necesita ver detalles del producto.
JPG, máximo 900 px. Pensado para adjuntos o newsletters ligeras.
Qué significa “sin perder calidad”
En imágenes web, normalmente hablamos de conservar calidad visual suficiente, no de mantener todos los datos originales. Una compresión con pérdida puede verse igual en el tamaño final si se elige bien el formato, la resolución y el nivel de calidad. Por eso es mejor revisar la imagen en su contexto real que mirar solo el porcentaje.
Si necesitas editar más adelante, conserva el archivo original aparte. Usa la versión optimizada para publicar, enviar o subir a una plataforma. Así puedes reducir peso sin renunciar a una copia de máxima calidad para futuras modificaciones.
Señales de que has comprimido demasiado
- Los bordes de texto, logotipos o iconos empiezan a verse sucios.
- Las caras pierden detalle o aparecen manchas en zonas de piel.
- Los degradados muestran bandas visibles o bloques de color.
- La imagen necesita ampliarse y ya no aguanta una vista cercana.
Cuando usar peso objetivo
Si una plataforma te pide un límite concreto, por ejemplo 200 KB o 500 KB, usa la herramienta de peso objetivo. Si no tienes un límite fijo, empieza por calidad y dimensiones para conservar mejor la imagen.